Participación de TMX en el Primer Encuentro por el Bienestar Animal en el Congreso de la Unión

Presentación de TMX en el Congreso de la Unión. 1er Encuentro sobre el Bienestar Animal.

 

Muy buenas tardes.

 

Quiero agradecer al Dr. Carlos Esquivel Lacroix, director general de Agencia de Atención Animal de la CDMX, por la invitación que amablemente nos hizo para participar el día hoy, en este 1er Encuentro de Bienestar Animal. Así mismo quiero agradecer a la Dra. Beatriz Vanda, y a la Dra. Adriana Cossío, por todas las facilidades para estar el día de hoy aquí. Es de señalarse que no es frecuente que a los que los colectivos taurinos, quienes defendemos la idea de bienestar animal de forma distinta a la de los grupos prohibicionistas, seamos invitados a participar en este tipo de foros.

 

Vengo en representación de cientos de miles de mexicanos que también nos sumamos al bienestar animal, entendido éste desde otra perspectiva de la ciencia, considerando a la naturaleza parte importante de este debate, sin radicalismos, ni fanatismos. Buscamos que con información verdadera, podamos generar un diálogo y mostrar argumentos que nos conduzcan a una mejor sociedad, con un fin en común de los aquí presentes, el Bienestar animal.

 

Tauromaquia Mexicana es un organismo sin fines de lucro que pretende mostrar a la sociedad los verdaderos valores de la Tauromaquia, un organismo incluyente, moderno, que ve hacia el fututo y pretende crear puentes de comunicación con quienes tienen puntos de vista diferentes.

 

Prohibir la Tauromaquia no es prohibir la actividad económica de 4 o 5 empresarios, es prohibir una actividad popular, es atentar contra los derechos de un grupo importante de mexicanos, quienes llevan casi 500 años celebrando este ritual en sus muy distintas formas interpretativas. Les invito a que visiten los pueblos de México (en la península de Yucatán, Hidalgo, Edo. de México, Michoacán, el Bajío, el Altiplano, etc.), los rincones más alejados de las grandes urbes donde todavía la civilización no ha sido víctima de la globalización, donde sus hábitos no han sido impuestos por las grandes transnacionales, y que aún no han caído en el consumismo atroz que ha impuesto esta sociedad de consumo, donde lo más importante es generar dinero a costa de los usos y costumbres de los pueblos.

 

En estos pueblos se desconocen las ferias de postín, incluso sus habitantes desconocen los nombres de los toreros famosos, ganaderos de abolengo etc. En estas comunidades del México profundo, sus pobladores se organizan de diferentes formas para recrear sus festejos populares donde la relación hombre-toro es sana, sin complejos ni maniqueísmos, es simplemente el resultado de un sincretismo histórico que ha dado forma a nuestra sociedad y a nuestra mexicanidad.

 

Aprovecho este foro para expresar que los taurinos también estamos en pro del bienestar animal. Los taurinos amamos al toro, lo criamos, lo veneramos y respetamos su naturaleza, no lo humanizamos. Los taurinos respetamos la naturaleza, no la queremos cambiar, el pez gordo se come al pez chico, el león a la cebra, etc. ingerimos proteína animal y respetamos las redes tróficas; si se quiere ser vegano adelante, respetamos la libertad de cada quien, creemos en las libertades; que algún sector de la sociedad no quiera comer animales, no significa que todos debamos hacer lo mismo. Un pequeño grupo de la sociedad amedrenta al resto de la misma culpándolo de asesinos por ingerir la diversidad de especies que evolutivamente han conformado la dieta del hombre actual, y se amparan en una supuesta defensa animal, y en nombre de los animales (habría que saber de qué animales hablan nemátodos?, garrapatas?, piojos?) atacan las libertades del resto de la sociedad.

 

Uno de los grandes retos que enfrenta la humanidad en este siglo XXI, es la humanización de los animales, detrás de ello está el gran negocio que resulta esta actividad. No se necesita gran investigación para comprobarlo, ustedes pueden ir a un supermercado y pueden ver toda una sección o incluso centros comerciales dedicados a vender estos productos, como ejemplo hoy en día una lata de comida para mascota es más cara que una lata de atún para un ser humano, y a esto agréguenle todos los accesorios para humanos que también se venden para animales. Las mascotas son el origen de este de movimiento, que es hoy en día una de las grandes industrias a nivel mundial, que por nada del mundo la van a dejar caer, así como las naciones productoras de armas se inventan guerras para que no decaiga su industria. A priori será difícil de aceptarlo, pero lo es.

 

Volviendo a lo que aquí nos interesa, el bienestar animal; es de más sabido que gracias a la Tauromaquia existe la raza del toro de lidia; si no fuera por las corridas de toros esta raza ya hubiera desaparecido. No tendría sentido criar esta raza. De momento no conocemos algún antitaurino que crie toros bravos, que invierta tiempo y dinero para que esta raza perdure. Los taurinos sí.

 

No está de más recordarles que el ganado de lidia se cría en excelentes condiciones de vida en las ganaderías destinadas especialmente para su desarrollo. Estas ganaderías son defensoras del medioambiente, y promueve el mantenimiento de los servicios ecosistémicos que mantienen la salud del hombre, de los animales y de los ecosistemas.

 

La ganadería brava hace un aprovechamiento racional de los recursos, mantiene la estabilidad en los ecosistemas asociados a la crianza del toro bravo y, sobre todo, protege su hábitat porque limita el acceso del animal más depredador que existe: el ser humano. En estas ganaderías coexisten cientos de otras especies de flora y fauna, que gracias a la existencia del Ganado de Lidia se promueve el bienestar animal. En México están destinadas más de 170 mil hectáreas a la crianza del toro bravo y existen registradas 262 Ganaderías especializadas para estos fines, de las cuales la mitad se encuentran en municipios de alta marginación, y estas contribuyen a las oportunidades de empleos para los habitantes de dichas zonas.

 

Como saben, el toro de lidia es de consumo humano. Es mentira (una de las muchas que existen) de que su carne es tóxica para el ser humano, al contrario, es de mejor calidad, esta carne no tiene fármacos o promotores de crecimiento (químicos), los bovinos son alimentados con productos de primera categoría (incluso en España se ha creado el sello de Raza autóctona, que reconoce la carne de toro de lidia como producto de máxima calidad). Un toro de lidia es criado como deportista de alto rendimiento, con los mejores cuidados y bajo la atenta supervisión de Veterinarios Especialistas. En su vida goza de libertad y calidad, vive en espacios con grandes extensiones y no recluido en espacios reducidos, es decir, este animal, el toro de lidia, vive también en un entorno de verdadero bienestar animal. Además, es el único animal de consumo humano que puede ser indultado. Cualquier otro animal de consumo que entra a un rastro para ser sacrificado no tiene posibilidades de supervivencia y por Normatividad Oficial, no puede salir de una sala de matanza o rastro. Aclarar que las heridas producidas al toro en la lidia sí son curables, (otra mentira o desconocimiento, ¡obviamente que se curan! es por ello que se cuentan con Veterinarios Especialistas. Para los grupos prohibicionistas que les gusta comparar lo humano con lo animal, en la Ciudad de México, de acuerdo con el Código Penal, las lesiones que se les causan a los toros no estarían tipificadas como delitos, toda vez que tardan en sanar menos de 15 días y no ponen en peligro la vida). Estos toros indultados vuelven al campo, para continuar una vida envidiable, y así perpetuar su genética, repito, que ningún animal de consumo humano la tiene. A esto agregaría, que los toros de lidia que son sacrificados en las plazas toros cuentan con 4 años, y las razas especializadas de carne y o sus cruzas destinadas al abasto, normalmente viven año y medio como máximo, (y lo ya antes mencionado, la calidad de vida).

 

Es importante informar que los toros de lidia son transportados a las plazas en transportes especializados, donde se vigila su salud e integridad física en todo momento, y con la documentación necesaria para su traslado. Incluso llegando a la Plaza con varios días de antelación, suministrándoles agua, alimento, sombra y con la supervisión de un Veterinario, apegándose al Reglamento de Espectáculos Taurinos, para que el día del festejo salgan íntegros, con todas sus facultades y capacidad física (súmenle otra mentira más, esas voces que dicen que les ponen vaselina en los ojos y tachuelas en las pezuñas y no sé qué invento más).

 

El toro de lidia sólo se puede torear una vez, ya que durante la lidia el toro va identificando la diferencia entre la muleta o capote y el ser humano, con lo cual, al volver a ser lidiado por segunda vez embiste directamente al ser humano. Una vez toreado, no tiene sentido seguirlo manteniendo ya que su costo de manutención es muy caro, por ello, y sin hipocresía, mejor se sacrifica para dar alimento a los seres humanos.

 

El toro de lidia es la raza bovina más antigua del mundo. La documentación histórica sobre la procedencia de las ganaderías permite trazar el origen del ganado de lidia desde el siglo XVI. Cabe destacar que de todas las cabezas de ganado bravo que existen, sólo se sacrifica el 10% en la plazas de toros. Regulemos este 10% y no acabemos con esta maravilla ecológica y de genética que es el toro bravo. Vale la pena ver los estudios de la Dra. Paulina García Eusebi “Caracterización genética de poblaciones de diferentes encastes de la raza bovina de lidia en México”.

 

Los protagonistas y aficionados de las corridas de toros, estamos a favor de que se legisle en materia de Bienestar Animal, para proteger a las especies animales que son utilizados para fines ajenos a sus características naturales. De igual forma, consideramos que todas las especies animales deben de ser tratadas con respeto, de acuerdo a su naturaleza, sus características y a la relación que históricamente han tenido con los seres humanos. Los taurinos estamos a favor del bienestar animal, entendiendo que el ser humano se relaciona de diferente forma con cada uno de los animales, dependiendo la naturaleza y las características de los mismos. Por ejemplo, los animales de vida silvestre, que no tienen relación con el ser humano, nosotros debemos respetar su entorno ecológico y propiciar que su vida se desarrolle de acuerdo a su naturaleza. Los animales de compañía, que sí interactúan con el ser humano, tenemos la obligación de atenderlos y propiciar su bienestar; y los animales de consumo humano, los cuales son sacrificados para tener provecho de estos, debemos de cuidar su bienestar y calidad de vida previo al sacrificio.

 

El aficionado a los Toros no va a gozar el dolor de un animal, ni a ver sangre, entiende la muerte de un animal como parte de la naturaleza, sin complejos ni hipocresías. El aficionado a la Tauromaquia va a disfrutar la creación estética, plástica, artística que se da durante la lidia de un toro bravo, que no todos puedan ver esto es válido, se respeta, como nosotros pedimos el mismo respeto. Si se fuera a disfrutar la muerte de un animal, créanme que podríamos ir al rastro y ver la muerte de miles de animales en un instante y todos los días. La Tauromaquia es mucho más que eso, es estéril discutir con quien reduce a la Tauromaquia a un simple acto de muerte. La Tauromaquia disfruta y festeja la vida, muestra de ello es cuando un toro es indultado, en el tendido los aficionados se dan abrazos, el toreo se abraza con el ganadero y las caras de felicidad son reflejadas en todos los asistentes.

 

Vale la pena precisar que el sacrificio del toro de lidia en una plaza está reglamentado, no es matar por matar, y cuando no se aplica bien este reglamento el aficionado es el primero en quejarse, si el animal no muere de una forma expedita el mismo taurino es el primero en molestarse. El sufrimiento es algo aprendido, es cultural, opcional, es relativo al ser humano. En cambio el dolor es inevitable, los animales sí lo tienen, y es ahí donde hay que causarles el menor dolor posible, y la Tauromaquia, créanme, trabaja en ello.

 

El aficionado a los toros va a una plaza a admirar la condición Animal del toro, no su humanización. Va admirar el encuentro hombre - animal, la cultura y la naturaleza, con verdad, donde existe la muerte sí, sin mentiras ni finales felices. No hay héroes de ficción, ni cultura Walt Disney que engaña a los niños y la aleja de la realidad. Increíble que en pleno siglo XXI los niños, incluso adolescentes, no tengan claro que lo que comen son animales. Mentira monumental (una más) que los niños por ver el sacrificio de un toro en una plaza se vuelvan, asesinos, violadores, etc. (no existe estudio científico que compruebe esto, pero en cambio sí lo hay que demuestra que no afecta) tanto así que en México, como ejemplo, los Estados con más actividad taurina son los Estados con menos índice de violencia y viceversa.

 

Volvemos al tema urbano, un niño en el campo mata al chivo o cerdo que ha criado para comérselos con toda la naturalidad, mientras el niño en una ciudad y bajo el adoctrinamiento globalizador (otra vez la cultura Walt Disney), el animal que se come lo ve solamente ya procesado en una bandeja con celofán sin entender el proceso de la muerte. En una corrida de toros el niño aprende a valorar la vida, el respeto al animal y entiende que su sacrificio (no espectáculo) debe ser realizado con todo respeto y dignidad, todo lo contrario a lo que sucede en un rastro por ejemplo. El toro no es utilizado como mero objeto de entretenimiento, como banalmente se dice, la Tauromaquia le quita ese sentido y lo eleva a dimensiones que pocos animales en la cultura moderna lo tienen.

 

Los toros son sacrificados en un recinto cerrado y no en la vía publica, quien quiera ir que vaya. Nadie obliga a entrar a nadie a una plaza de toros, la Tauromaquia es un ejercicio de libertad.

 

En múltiples ocasiones he invitado personalmente a varios detractores de la Tauromaquia a utilizar la ciencia, ya sea desde el caso de los niños, el dolor animal, su consumo etc. para hacer estudios científicos de manera conjunta y objetiva, y no caer en supuestos. No se puede legislar a partir de supuestos. La invitación sigue abierta.

 

La Tauromaquia es la actividad cultural de asistencia masiva más antigua en México, que hoy en día genera anualmente más de 10 mil empleos a través de sus 216 plazas de toros activas. 

Se realizan más de 3,500 festejos por año y asisten anualmente más de 3 millones de personas. Asesinar de un plumazo esta actividad popular, es imposible, a menos que caigamos en la hipocresía o como sucede hoy en día en los pueblos de la sierra de Guerrero o poblados de Coahuila que la siguen practicando a pesar de la prohibición en sus leyes. El pueblo tiene más fuerza y está por arriba de imposiciones caprichosas y de tintes políticos, mejor dialoguemos y regulemos.

 

Todo lo dicho aquí por un servidor es comprobable, cuando gusten los invitamos a que conozcan la Tauromaquia desde adentro, seguramente se llevarán muchas sorpresas, es sólo cuestión de abrirse al conocimiento.

 

En Tauromaquia Mexicana estamos abiertos al diálogo, a construir, a mejorar los reglamentos y procesos que existen en la Tauromaquia. Recordar que en el siglo XIX los caballos de los picadores no llevaban peto y unas voces de la Fiesta impulsaban la colocación del mismo, otras voces se negaban, al final el peto se incluyó y la esencia de los festejos taurinos continuaron. Estamos en el siglo XXI y la Tauromaquia sigue abierta a los cambios pertinentes que no alteren su esencia, y más en esta sociedad actual que respeta el derecho a la mujer a decidir sobre su propio cuerpo, donde el Estado otorga los mismo derechos a los matrimonios entre personas del mismo sexo, donde hablamos ya de regularizar y no prohibir las drogas (prohibiciones así generan más violencia). Los usos y costumbres de los pueblos los generan los mismos pueblos, no sus autoridades.

 

Utilicemos todos los recursos posibles para el bien de nuestra sociedad, para una sana convivencia, sin radicalismos. Si esta actividad de siglos, debe de acabar, que sea entonces el curso natural quien decida y tome su camino, con libertad y no con prohibiciones. Las prohibiciones son propias de los gobiernos autoritarios y conservadores. El reto de los Estados democráticos contemporáneos es atender la voluntad de las mayorías, respetando los derechos y libertades de las minorías. Esperamos que como sociedad sepamos lograr ese equilibrio y hacer historia como una generación democrática, liberal, respetuosa de los derechos fundamentales y garante de la cultura. Una sociedad avanzada debe respetar las libertades. La prohibición no es y nunca será parte de la agenda progresista, ni propia de una sociedad de vanguardia.

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Comentarios: 1
  • #1

    José Luis Tapia (sábado, 20 julio 2019 20:46)

    Magnífica defensa de la Tauromaquia, felicidades.