Protección animal

Uno de los temas que mayor debate han generado en el Constituyente de la Ciudad de México es el de protección animal. Aun cuando la gran mayoría de la sociedad, incluidos muchos constituyentes, desconoce el fondo de la discusión y los pormenores y antecedentes de aquello que se pretende conseguir, es un tema de muy fácil adhesión, en tanto que sus premisas son muy básicas y elementales. Es decir, la protección animal es algo con lo que, en principio, una sociedad civilizada estaría de acuerdo. Con todo, no se trata de un planteamiento simple, sino que existen consideraciones de fondo que se deben tomar en cuenta y que en el presente debate se están obviando o pasando de largo.

Inicialmente la protección animal se incorporó en el texto de la Constitución en el artículo 14, inciso I), correspondiente al apartado de Ciudad Solidaria. Lo relevante del caso es que la propuesta se encontraba dentro del capítulo relativo a los derechos humanos de los que, por definición, los animales no son titulares. En consecuencia, la Comisión de Carta de Derechos en el dictamen publicado el 7 de diciembre consideró que, en tanto los animales no son sujetos de derechos humanos, propios de las personas, lo adecuado sería que el tema fuera incorporado como un deber del ciudadano, correspondiente al artículo 28 proyecto y competencia de la Comisión de Ciudadanía, Ejercicio de Gobierno y Régimen Democrático. Sin embargo, debido a presiones y negociaciones políticas, en el nuevo dictamen de la Comisión de Carta de Derechos publicado el 10 de diciembre en la gaceta de la Asamblea, se retomó e incorporó la protección animal dentro de la Carta de Derechos Humanos, pero ahora en el artículo 18, que se refiere a la Ciudad Habitable.

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